Atajo de Navegación:
Alterno
Recordarán que en mis primeros posts, hablaba del diseño gráfico accesible y específicamente analizaba un documento creado especialmente para diseñadores que quieren incursionar en la accesibilidad. Este documento cuenta con tres apartados, de los cuales revisamos solamente el primero relativo a las pautas para el desarrollo de contenido visual accesible y comentábamos que en posts futuros tocaríamos los otros dos temas.

Bueno, hace dos semanas me encontraba atorado en el tráfico de nuestra Ciudad de México viendo el ir y venir de la gente por la calle (se darán cuenta que tengo un talento especial para perder el tiempo o enfocarme en lo interesante de la vida, depende de cómo se vea), en este caminar de cientos de personas, me detuve a observar a un joven de aproximadamente 19 años que se disponía a cruzar la calle, parecía que acababa de salir de la escuela (una universidad, claro está), se encontraba cargado de su mochila y un porta láminas de aquellos que se usan para guardar las hojas de papel A0 que se utilizan en el dibujo técnico, todo esto lo llevaba tranquilamente dentro de su silla de ruedas. Llegó el momento de cambio en el semáforo, la cuenta regresiva se inició, 35 segundos (aunque a mí me parecieron menos) fue el tiempo que algún gobernante, ingeniero o licenciado vario decidió era lo necesario para cruzar una calle. Tal vez ustedes piensen que es tiempo más que suficiente, pero hay que tener en cuenta que nuestra querida Ciudad de México no cuenta con una cultura accesible correcta y por ende, del lado de la acera en la cual se encontraba este joven no existía una rampa para poder circular con la silla de ruedas y en el lado contrario había una cabina telefónica que ocupaba la mitad de la rampa. Admiro a este joven (el cual me gustaría conocer su nombre) puesto que, aunque con dificultades, cruzó la calle y prosiguió con su camino.

Vale, es en este momento donde comienzo a abordar el tema, nos encontramos con un problema de diseño accesible, pero ya no es un diseño visual, estamos frente a un problema de diseño de espacios físicos. Para hablar de esto me gustaría recurrir a nuestro pequeño libro, específicamente a la tercera sección donde nos introduce a un concepto que considero altamente importante (si no es que fundamental) dentro del diseño de espacios accesibles: “wayfinding systems” (los cuales me gustaría traducir como “buscadores de caminos” o “mapeos mentales”).

Básicamente nos encontramos bajo la idea de que diseñar espacios accesibles tiene que ser una búsqueda de caminos para que todos puedan moverse dentro de la ciudad a un destino diferente, sin dificultades ni contratiempos.

Este término posiblemente nos sea difícil de entender, pero es muy sencillo, vamos a poner un ejemplo:

Vamos a tratar de imaginar un mapa de nuestro hogar, ¿Dónde está cada cosa?, ¿Cuántas habitaciones tiene?, ¿Cuánto mide cada una?.

Este wayfinding system se basa en la capacidad de realizar mapeos mentales del entorno para ubicarnos, si lo sabemos hacer tenemos ya un gran avance en el diseño de espacios accesibles, porque si logramos entender un entorno, entender un camino y trasladarnos, podemos dar por sentado que está bien construido.

Por ejemplo, no tiene sentido hacer una canaleta para bastones blancos (aquellos que utilizan los ciegos) por en medio de la avenida principal, puesto que quien lo utilice va a mapear de manera diferente lo que existe el entorno y puede suscitar (de hecho, es casi seguro) un accidente.

Este sistema es casi intuitivo, vamos a ver un último ejemplo que espero ponga más claro este “mapeo mental”:

Nos encontramos en un laberinto, está obscuro y no vemos nada. ¿Cómo saldríamos? Bueno, sabemos que existen laberintos que se resuelven caminando sin levantar la mano de la pared, ya sea la derecha o la izquierda, así que lo intentamos, caminamos sin despegar la mano de la pared. Después de 6 horas de caminata finalmente se encienden las luces y nos damos cuenta que nos encontramos en un círculo y que caminamos dando vueltas todo ese tiempo. Nuestra mente “mapeó” el lugar de una manera, pero la realidad era otra, y esto es lo que sucede con los espacios físicos, debemos procurar “mapear” o pensar mejor en el lugar antes de diseñarlo para que cualquiera pueda entenderlo.

Les recomiendo vuelvan a revisar el libro que estamos analizando porque en el siguiente post analizaremos señalamientos accesibles para terminar con este tema.

Escrito por: Ángel Martínez,
UX Designer accesible y miembro del Taller de accesibilidad web del ITAM.